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ORACION

ay tanto que hacer y cada quien tiene su propia tarea en la gesta de nuestro tiempo. Madre Santísima, intercede para que yo reciba la fuerza y el aliciente para cooperar con la gran tarea de cambiar este mundo nuestro poniendo mi grano de arena, que bien podría hacer la diferencia. Amén
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jueves, 20 de febrero de 2014

Catecismo fundamental sobre la Virgen María

Catecismo fundamental sobre la Virgen María

1 -¿Quién es la madre de Jesucristo?
La Virgen María.
La Stma. Virgen María es también madre nuestra y nos lleva a Jesús.
Dios la preservó libre de todo pecado desde su concepción. Por eso es La Inmaculada Concepción. Como toda criatura, ella depende de la redención de Jesucristo pero esta redención operó en ella preservándola de pecado.
La Virgen es madre siendo a la vez siempre virgen.
Ella está ahora en el cielo en cuerpo y alma porque fue asumida al cielo.
Lee en la Biblia:  Lucas 1, 26-38


2 - ¿Cuáles son los Dogmas Marianos?

Los dogmas marianos son cuatro: 
En el año 431, el Concilio de Efeso declaró a María Madre de Dios, Theotokos. Resolvió la controversia Nestoriana sobre la naturaleza de Cristo. 
En el año 649 (dos siglos después) el Papa Martin I declaró la Virginidad Perpetua (antes, durante y después del parto.
Pasaron mas de mil años antes de la proclamación del próximo dogma: La Inmaculada Concepción.(1854), proclamado por el Papa Pío IX ejercitando el carisma de infalibilidad. Este dogma enseña que María fue siempre libre de pecado. No tuvo pecado original. 
Un siglo después, el Papa Pio XII, también infaliblemente, definió la Asunción de María (1950): Al final de su vida terrenal, la Madre de Jesús fue llevada a la gloria del cielo en cuerpo y alma.


3 -¿Por qué decimos que María es "Madre de Dios"?
Porque es Madre de Jesús quien es Dios y Hombre. Este dogma fue solemnemente definido por la Iglesia en el siglo V.  Si negáramos su maternidad divina entonces también negaríamos que Jesucristo, su hijo, es Dios.
Lee en la Biblia: Lucas 1, 39-45

4 -¿Hay muchas Vírgenes María?
Sólo hay una. Pero es conocida por muchos nombres en los diferentes pueblos: Virgen de la Caridad, de Regla, Inmaculada, Guadalupe, Merced, Altagracia, etc. Es la misma y única Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra.

5 - Para ser fiel hijo de la Virgen
Ser fieles a la Santísima Virgen exige:  Querer ser como Jesús
Amarla como Madre, escucharla como maestra en la fe, descubrirla como modelo de vida cristiana, invocarla como mediadora de todas las gracias, ver que su único deseo es llevamos a Cristo para alabanza del Padre y en la unidad del Espíritu Santo.
La Virgen María nos hará descubrir la Iglesia, de la que es Madre, y nos hará participar de su misión redentora. Por eso la Virgen siempre nos invita a:
1) Consagrar nuestra Vida a su Corazón Inmaculado y Sagrado. En su corazón el Espíritu Santo hace sus grandes maravillas.  Esta consagración tiene como fin la entrega total a Jesucristo, la renovación del bautismo.
2) Rezar siempre de corazón, especialmente el Santo Rosario y por la conversión de ¡os pecadores.
3) Meditar la Palabra de Dios todos los días.
4) Frecuentar con devoción la confesión y la Santa Misa. Si es posible, hacer la hora santa ante el Santísimo.
5) Ser fieles a nuestro estado de vida. La santidad se logra cumpliendo nuestros deberes, siendo lo que somos, por amor a Dios y al prójimo.
6) Aceptar y ofrecer nuestros sufrimientos en unión con Cristo. Descubrir que la Humanidad está viviendo horas de extrema dificultad y esta grave purificación puede ser aliviada por nuestra oración y el sufrimiento que generosamente pongamos en su mano de Madre. 
7) Hacer penitencia por nuestros pecados y por los pecados con que el Señor continuamente es ofendido; vivir en una continua actitud interior de conversión a Dios y amor al prójimo, hacer mortificaciones voluntarias, por amor a Dios.
8) Conscientes de la batalla espiritual. Estar en continua vigilancia contra la tentación del demonio
9) Unidad en la Iglesia con sus pastores; vivir así la vida cristiana en íntima unión con el Papa, los Obispos y los Sacerdotes portadores de la Palabra, dispensadores de la Gracia Sacramental y trabajadores de la unidad en la iglesia.

10) Ejercitarnos en vivir las virtudes cristianas: Fe - Esperanza - Caridad - Humildad
       -Obediencia - Fortaleza - Sobriedad -mansedumbre - Generosidad . ~

11) Evangelizar: Anunciar por todas partes la Palabra de Cristo.

sábado, 15 de febrero de 2014

Vida de María

Vida de María
Enciclopedia Católica. María en las Sagradas Escrituras: Antiguo Restamento, Evangelios,

 Hechos de los Apóstoles, Apocalipsis, Pentecostés, primeros cristianos.


Que se dice de MARIA en la biblia?¡Que documentos de los pimeros cristianos encontramos acerca de MARIA?... 



lunes, 27 de enero de 2014

María Auxiliadora

Historia de la devoción a María 

Auxiliadora en la Iglesia Antigua


Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso, Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a la Santísima Virgen con el nombre de Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se dice con la palabra "Boetéia", que significa "La que trae auxilios venidos del cielo". Ya San Juan Crisóstomo, arzobispo de Constantinopla nacido en 345, la llama "Auxilio potentísimo" de los seguidores de Cristo. Los dos títulos que más se leen en los antiguos monumentos de Oriente (Grecia, Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año 476 el gran orador Proclo decía: "La Madre de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos trae auxilios de lo alto". San Sabas de Cesarea en el año 532 ll ama a la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y narra el hecho de un enfermo gravísimo que llevado junto a una imagen de Nuestra Señora recuperó la salud y que aquella imagen de la "Auxiliadora de los enfermos" se volvió sumamente popular entre la gente de su siglo.
El gran poeta griego Romano Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora de los que rezan, exterminio de los malos espíritus y ayuda de los que somos débiles" e insiste en que recemos para que Ella sea también "Auxiliadora de los que gobiernan" y así cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al gobernante lo que es del gobernante" y lo que dijo Jeremías: "Orad por la nación donde estáis viviendo, porque su bien será vuestro bien". En las iglesias de las naciones de Asia Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra el 1º de octubre, desde a ntes del año mil (En Europa y América se celebre el 24 de mayo). San Sofronio, Arzobispo de Jerusalén dijo en el año 560: "María es Auxiliadora de los que están en la tierra y la alegría de los que ya están en el cielo". San Juan Damasceno, famoso predicador, año 749, es el primero en propagar esta jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por nosotros". Y repite: "La Virgen es auxiliadora para conseguir la salvación. Auxiliadora para evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la muerte".
San Germán, Arzobispo de Constantinopla, año 733, dijo en un sermón: "Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de los pobres, valiente Auxiliadora contra los enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos para que defiendan la patria. Auxiliadora de los gobernantes para que nos consigan el bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que necesita de tu ayuda".
La batalla de Lepanto
En el siglo XVI, los mahometanos estaban invadiendo a Europa. En ese tiempo no había la tolerancia de unas religiones para con las otras. Y ellos a donde llegaban imponían a la fuerza su religión y destruían todo lo que fuera cristiano. Cada año invadían nuevos territorios de los católicos, llenando de muerte y de destrucción todo lo que ocupaban y ya estaban amenazando con invadir a la misma Roma. Fue entonces cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran devoto de la Virgen María convocó a los Príncipes Católicos para que salieran a defender a sus colegas de religión. Pronto se formó un buen ejército y se fueron en busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572, se encontraron los dos ejércitos en un sitio llamado el Golfo de Lepanto. Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000 soldados. Los cristia nos eran inferiores en número. Antes de empezar la batalla, los soldados cristianos se confesaron, oyeron la Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y entonaron un canto a la Madre de Dios. Terminados estos actos se lanzaron como un huracán en busca del ejército contrario. Al principio la batalla era desfavorable para los cristianos, pues el viento corría en dirección opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus barcos que eran todos barcos de vela o sea movidos por el viento. Pero luego - de manera admirable - el viento cambió de rumbo, batió fuertemente las velas de los barcos del ejército cristiano, y los empujó con fuerza contra las naves enemigas. Entonces nuestros soldados dieron una carga tremenda y en poco rato derrotaron por completo a sus adversarios. Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de fieles recorría las calles de Roma rezand o el Santo Rosario.
En agradecimiento de tan espléndida victoria San Pío V mandó que en adelante cada año se celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo Rosario, y que en las letanías se rezara siempre esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.
El Papa y Napoleón
El siglo pasado sucedió un hecho bien lastimoso: El emperador Napoleón llevado por la ambición y el orgullo se atrevió a poner prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII. Varios años llevaba en prisión el Vicario de Cristo y no se veían esperanzas de obtener la libertad, pues el emperador era el más poderoso gobernante de ese entonces. Hasta los reyes temblaban en su presencia, y su ejército era siempre el vencedor en las batallas. El Sumo Pontífice hizo entonces una promesa: "Oh Mad re de Dios, si me libras de esta indigna prisión, te honraré decretándote una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy pronto vino lo inesperado. Napoleón que había dicho: "Las excomuniones del Papa no son capaces de quitar el fusil de la mano de mis soldados", vio con desilusión que, en los friísimos campos de Rusia, a donde había ido a batallar, el frío helaba las manos de sus soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él que había ido deslumbrante, con su famoso ejército, volvió humillado con unos pocos y maltrechos hombres. Y al volver se encontró con que sus adversarios le habían preparado un fuerte ejército, el cual lo atacó y le proporcionó total derrota. Fue luego expulsado de su país y el que antes se atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a pagar en triste prisión el resto de su vida. El Papa pudo entonces volv er a su sede pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de este noble favor de la Virgen María, Pío VII decretó que en adelante cada 24 de mayo se celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora en acción de gracias a la madre de Dios.
San Juan Bosco y María Auxiliadora
El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín, Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia de esta Basílica es una cadena de favores de la Madre de Dios. su constructor fue San Juan Bosco, humilde campesino nacido el 16 de agosto de 1815, de padres muy pobres. A los tres años quedó huérfano de padre. Para poder ir al colegio tuvo que andar de casa en casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le había aparecido en sueños mandándole que adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo destinaba para educar a muchos niños pobres. Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió que le construyera un templo y que la invocara con el título de Auxiliadora.
Empezó la obra del templo con tres monedas de veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros que María Auxiliadora empezó a hacer en favor de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía repetir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel santuario empezó a extenderse por el mundo la devoción a la Madre de Dios bajo el título de Auxiliadora, y son tantos los favores que Nuestra Señora concede a quienes la invocan con ese título, que ésta devoción ha llegado a ser una de las más populares.
San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a María Auxiliadora y veréis lo que son mil agros" y recomendaba repetir muchas veces esta pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". El decía que los que dicen muchas veces esta jaculatoria consiguen grandes favores del cielo.

María Rosa Mística

María Rosa Mística

Brescia, Italia
La Virgen María se aparece a una humilde enfermera llamada Pierina Gilli. Ella quiso consagrarse al Señor como hermana de la orden de las Siervas de la Caridad, sin poder lograrlo debido a los problemas que afectaban su salud: el Plan de Dios para Pierina indicaba que su vida debía ser la de un instrumento que recibiría a la Madre del Salvador.
Sin embargo, con anterioridad a María, Pierina recibió las apariciones de una Santa mujer, la fundadora de la orden a la que ella quiso ingresar, Santa María Crucificada de la Rosa. Ella preparó la venida de la Virgen: María finalmente se presentó durante 1944 en una primera oportunidad, mostrando tres espadas que atravesaban su Corazón. Las espadas representaban las heridas producidas por las faltas de las almas consagradas, sacerdotes y religiosas. Este mensaje indicó a las claras el sentido de toda la revelación que María nos iba a entregar a través de la humilde enfermera de Brescia.
Pero fue en la primavera italiana de 1947 en que la Virgen acentuó su presencia ante Pierina: allí se manifiesta con la conocida imagen de las Tres Rosas engarzadas en su pecho, y una actitud que de tan amorosa llena de amor a los corazones más fríos y alejados. María Rosa Mística es el nombre con el que la Virgen se manifiesta a Pierina, para alegría de quienes vemos en la Madre de Dios a nuestra guía y capitana:
¡Ella nos lleva a su Hijo, Jesús!
Los mensajes de la Virgen se centran a partir de entonces en la necesidad de ayudar a las almas consagradas, religiosas y sacerdotes, mediante la oración, el sacrificio y la penitencia, siendo estos los mensajes representados en las tres Rosas que María lleva en su imagen. El propósito de ésta misión es claro: Dios necesita a los que integran Su Cuerpo Místico con la función de ser pastores de las almas, y también a quienes con su oración sostienen espiritualmente a la Iglesia. El mundo no puede salvarse, si la iglesia no tiene en su interior a las fieles almas consagradas que muevan a los hombres a la conversión verdadera. ¡Ellos son las venas por los que corre la Sangre espiritual del Cuerpo Místico!
Pero sin dudas que la conocida imagen de la Rosa Mística ha sido el signo que ha caracterizado a ésta aparición: las miles de estatuas que inundaron el mundo han generado cientos de milagros, en la forma de lacrimaciones, lacrimaciones de Sangre, escarchas de colores, exudación de aceite perfumado y sanaciones de cuerpos y almas.
Todas estas Gracias han tenido un efecto maravilloso: la Rosa Mística se transforma rápidamente en una de las imágenes de María más difundidas en el mundo actual. La Reina del Cielo nos enamora profundamente, nos lleva a Su Corazón Inmaculado con la seguridad de quienes saben que tienen la protección de Dios.
¡María Rosa Mística, llena nuestro corazón de tu Gracia, mueve nuestras almas con suavidad y ternura, como lo hacías con tu Niño en Nazaret!
El Momento Año 1944, llegan los finales de la segunda guerra mundial. El mundo se ve sacudido por la maldad del hombre, y la dolorosa mirada de Dios que contempla la arrasadora acción del tentador sobre millones de corazones humanos. María, Madre de la Misericordia, inicia en Ámsterdam en este año las apariciones que conocemos como La Señora de todas las Naciones, o María Corredentora. En la misma Europa, en el mismo año inicia sus apariciones a una humilde enfermera italiana, origen de la mundialmente difundida devoción a María Rosa Mística. Muy cerca de allí, El Padre Pío de Pietrelcina y Luisa Picarreta trazaban surcos de santidad en las almas de los hombres, que tendrían creciente efecto en los corazones deseosos de encontrar a Dios.
¡La Misericordia de Dios preparaba algo maravilloso para todos nosotros en esos tiempos!

¿El lugar?
Montichiari (que significa no casualmente Monte Luminoso) es una pequeña ciudad de 14.000 habitantes del norte de Italia, a 20 Kms. de la ciudad de Brescia. Está situada al pie de los Alpes italianos, en la fértil llanura del río Po, región de Lombardía. Italia fue bendecida una vez más, de este modo, por la Gracia de Dios. ¿Qué extraño designio del Señor marca a este pueblo con tan distinguida elección, por siglos y siglos?. Un día, en el Reino, lo comprenderemos de modo profundo. Por ahora, nos limitamos a contemplar la interminable lista de santas mujeres, santos hombres y santos lugares que pueblan la historia del pueblo romano.
¿La vidente?
Pierina Gilli nació primera de nueve hermanos en la villa de San Jorge, Montichiari, el 3 de agosto de 1911. Su padre fue Pancracio Gilli, campesino. Su madre, Rosa Bartoli, crió a sus nueve hijos en la pobreza y en el amor a Dios. Fue bautizada el día 5 de agosto, fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, "ocasión en que mi madre me consagraría a la Madre del Cielo para que con su tierna protección conservase mi vida blanca y pura como la nieve", según sus propias palabras.
A los siete años de edad muere su padre como consecuencia del sufrimiento experimentado en los campos de batalla de la primera guerra mundial. Pierina vivió de 1918 hasta 1922 en el orfanato de las Siervas de la Caridad, donde, a los 8 años de edad, recibió su primera comunión. Su madre contrajo matrimonio nuevamente, con nuevos hermanitos que requerían de los cuidados de Pierina, hermana mayor. La pobreza envolvió a la familia, mientras ella recibe el llamado a la fe religiosa. Su vocación se ve truncada por sus tempranos problemas de salud, que la obligan a salir del convento de las hermanas Siervas de la Caridad donde había ingresado. Se transformó en enfermera, hasta la edad de 32 años en que vuelve a intentar consagrarse como Hermana de las Siervas de la Caridad. Sin embargo, su salud la colocó nuevamente en la vida laica: Dios tenía otros planes para Pierina, dentro de Sus misteriosos designios.
Pierina vive a partir de este momento las apariciones de María, transformándose su vida de inmediato, hasta su muerte. El 12 de enero de 1991 Pierina Gilli regresa a la casa del Padre.

La vida de esta mujer es de una sencillez sorprendente, indicando una vez más la predilección de Dios por los pequeños humildes, los que aceptan Su Santa Voluntad sin discutir ni preguntar. Pierina fue una Laica consagrada a la Virgen, y por Ella a Jesús. Este es un signo de los tiempos que vivimos, y también un paso necesario frente al contenido central de los mensajes que María entregó a Pierina. Como dijo nuestro amado Juan Pablo II, ¡ésta es la hora de los laicos!.
Antecedentes de la Rosa Mística
La asociación de la Rosa Mística con la Madre de Dios proviene de siglos atrás, mucho antes de las apariciones en Brescia a Pierina Gilli. En la catacumba romana de San Calixto (siglo III) los cristianos dibujaron rosas como signo del paraíso. En el siglo V ya la rosa era signo metafórico de la Virgen María. Edulio Caelio fue el primero en llamar a María "Rosa entre espinas". Cuatro siglos después el monje Teofanes Graptos usa el mismo símil refiriéndose a la pureza de María y a la fragancia de su gracia. Desde el medioevo se hace referencia al texto de Isaías: "saldrá un vástago del tronco de Jesé y un retoño de sus raíces brotará" como referente a María y Jesús. También, del libro de Sabiduría: "He crecido como una palma de Engadi, como un rosal en Jericó". De éste modo, la veneración a la Rosa Mística se remonta a los primeros siglos del cristianismo.
Vemos también en el himno "Akathistos Paraclisis" de las iglesias del Oriente (el cual es una especie de Rosario cantado) ésta hermosa invocación: "María, Tú, Rosa Mística, de la cual salió Cristo como milagroso perfume." Podemos ver también como las Letanías Lauteranas (1587) en honor a la Santísima Virgen, ya traen el título de María Rosa Mística.
Nada ocurre en forma aislada en el Plan de Dios: todo tiene un significado. Cada aparición de María tiene un sentido y una sincronía perfecto con el anuncio que Dios quiere hacernos en estos tiempos. Prestemos atención a la palabra de la Virgen bajo la advocación de la Rosa Mística, y meditemos en nuestros corazones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor en la actualidad.
Pero sin dudas la referencia más directa proviene de Alemania: desde el año 1738 en la diócesis de Speyer, en el Santuario de Rosenberg, se venera la milagrosa imagen de la "Rosa Mística". En el pedestal que sostiene a la imagen están pintadas tres rosas: una blanca, una roja y una dorada, y en el halo luminoso que la rodea se destacan tanto a la derecha como a la izquierda, trece rosas doradas. A partir de la aparición de Montichiari la Virgen es honrada cada 13 de Julio como María Rosa Mística. ¿Coincidencia?. No, más bien Divina Providencia.
Nada ocurre en forma aislada en el Plan de Dios: todo tiene un significado. Cada aparición de María tiene un sentido y una sincronía perfecto con el anuncio que Dios quiere hacernos en estos tiempos. Prestemos atención a la palabra de la Virgen bajo la advocación de la Rosa Mística, y meditemos en nuestros corazones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor en la actualidad.
Pierina recibe a otros mensajeros celestiales
Antes de las apariciones de la Virgen, Pierina recibió la gracia de ser visitada por la santa fundadora de la Congregación de las Siervas de la Caridad, la que en ese momento era la Beata María Crucificada de la Rosa. Tenía 33 años y, siendo enfermera, se enfermó gravemente de meningitis. El día 17 de diciembre de 1944 (día de la fiesta de su santa fundadora) sintió que se abría la puerta y vio a esta religiosa ya fallecida que le preguntó: ¿Cómo estás Pierina?. A lo que ella respondió que le dolía mucho la cabeza. Ella entonces le dijo: "Este vasito (tenía en sus manos un vasito blanco) me lo dio una Señora para ungirte. El dolor de cabeza que tienes te continuará un poco todavía...tendrás que cargar una Cruz desnuda, pero luego sanarás. Dicho esto le hizo señas de que se pusiera sobre su costado derecho, y le ungió la parte enferma en la espalda y la cabeza. Esta "Señora" que le dio el vasito blanco a Santa María Crucificada de la Rosa con aceite que tenía la propiedad de sanar, no era otra más que la Virgen María.
Las apariciones de la que es hoy ya Santa María Crucificada de la Rosa, serán muy frecuentes a Pietina, trayéndole consuelo y fortaleza en las tantas pruebas a las que tiene que verse expuesta a causa de las manifestaciones de la Virgen y de su mensaje.

Primera aparición de la Virgen a Pierina Del 23 al 24 noviembre de 1945 se produce la primera aparición de la Virgen a Pierina, pese a que algunos textos consideran que fue en realidad la ocurrida durante junio de 1947. Lo concreto es que en esta fecha, Santa María Crucificada de la Rosa se aparece a Pierina, y con ella se manifiesta por primera vez la Virgen en forma transparente, vestida de color violeta y con un velo blanco que cubría su cabeza y bajaba hasta los pies. Tenía los brazos abiertos de manera que se podían ver tres espadas que estaban clavadas en su pecho a la altura del corazón. La santa le dijo a Pierina que aquella Señora era la Virgen, la cual venía a pedirle oraciones, sacrificios y sufrimientos para reparar por los pecados de tres categorías de almas consagradas, almas sacerdotales, a Dios: por aquellas almas religiosas que traicionan su vocación, para reparar el pecado mortal de estas almas y para reparar la traición de los Sacerdotes que se hacen indignos de Su Sagrado Ministerio.
Luego la Virgen le explicó a Pierina el significado de las tres espadas: la primera espada significa la pérdida culpable de la vocación sacerdotal o religiosa, la segunda espada representa la vida en pecado mortal de personas consagradas a Dios, y la tercera espada la traición de aquellas personas que al abandonar su vocación sacerdotal o religiosa, pierden también la fe y se convierten en enemigos de la iglesia.

Las tres Rosas son anunciadas por María: oración, sacrifico y penitencia
El día domingo 13 de Julio de 1947 se produce la primera aparición de la Virgen con tres Rosas en el pecho. La Virgen se aparece en la sala del hospital, vestida de blanco con una capa blanca que tenía reflejos de luz plateada y con un manto blanco sujetado bajo la garganta, como por un gancho. Este manto le llegaba hasta los pies, dejando entrever sobre la frente cabellos color castaño claro. Tenía ribete bordado en oro. Cuando Pierina asombrada le preguntó quien era, Ella dijo: "Yo soy la Madre de Jesús y la Madre de todos vosotros". Abrió los brazos y en lugar de las espadas que Pierina había visto en la aparición anterior, la Virgen tenía tres rosas: blanca, roja y amarilla (dorada). Después de una pausa, Ella dijo: "Nuestro Señor me envió para implantar una nueva devoción Mariana en todos los institutos, así masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes. Yo les prometo que si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección, y habrá un florecimiento de vocaciones religiosas". María pidió que el 13 de cada mes fuera un día en el que se hiciera la Jornada Mariana, a la cual precedieran oraciones especiales de preparación por 12 días. Y pidió también: "dicha Jornada debe ser de reparación por las ofensas cometidas contra nuestro Señor por las almas consagradas que con sus culpas hacen penetrar en mi Corazón y en el Corazón de mi Divino Hijo tres espadas punzantes". Ese día se derramarán abundancia de Gracia y santidad de vocaciones en los Institutos que así la honrasen.
Entonces Ella explicó el significado de las tres Rosas:
Deseo que el 13 de Julio de cada año sea festejado por cada Instituto. Deseo que en cada Congregación o Instituto haya almas que vivan con gran espíritu de oración, para lograr que ninguna vocación sea traicionada. En ese momento la rosa blanca que tenía sobre el pecho resaltó más para que éste era el significado atribuido al color blanco.
Deseo también que existan otras almas que vivan de generosidad y amor al sacrificio, a las pruebas, a las humillaciones, para reparar las ofensas que recibe Nuestro Señor de las almas consagradas que viven en pecado mortal. En esta oportunidad resaltó la Rosa Roja en el pecho de la Madre del Salvador.
Deseo también que otras almas inmolen totalmente su vida para reparar las traiciones que recibe Nuestro Señor de los Sacerdotes Judas. Finalmente, la Rosa amarillo-oro resaltaba. La Inmolación de estas almas obtendrá de mi Corazón maternal la santificación de estos ministros de Dios y abundancia de gracias sobre sus congregaciones.
En ese instante la Virgen estuvo un poco silenciosa. Después, con una sonrisa de complacencia y con la mirada hacia la Beata Sor María Crucificada le dijo: "He escogido primero este Instituto, porque la fundadora de éste es "De la Rosa", la que ha infundido en sus Hijas el espíritu de caridad." Luego dijo con alegría: "he aquí por qué me presento rodeada de un rosal. El Señor escogió este Instituto primero, debido al carisma de su Fundadora, el amor".

María claramente busca la santidad de las almas consagradas a Dios en ésta dramática aparición. Ella desea que la oración, el sacrificio y la penitencia logren del Señor la Gracia necesaria para santificar a las almas consagradas, verdaderos artífices del amor que se debe derramar sobre el mundo. Con almas sacerdotales santas, el mundo se santifica. Alguien dijo alguna vez: como sería el mundo si tuviésemos mil Padres Pió de Pietrelcina. ¡Aquí está enclavado el misterio del mensaje de la Rosa Mística!.
El 22 de octubre de 1947 en la capilla del hospital de Montichiari, durante la celebración Eucarística y con la asistencia de médicos, empleados y gentes del lugar, hizo su aparición la hermosísima Señora. Todos se percataron de una presencia extraordinaria pero solamente Pierina pudo verla y escucharla. María Rosa Mística pidió la práctica de la devoción que ya había recomendado, y recalcó: "Mi Divino Hijo, cansado por las incesantes ofensas, quiso descargar Su Justicia, pero me interpuse como mediadora entre El y los hombres, intercediendo especialmente por las almas consagradas". Pierina, la vidente, le dio las gracias en nombre de todos y ella se despidió recomendándole con majestad y ternura: "¡Vive de amor..., amor al prójimo!.
El 16 de noviembre de 1947, en una Iglesia parroquial de Montichiari, la aparición tuvo por testigos a varias personas, entre las cuales se contaban algunos sacerdotes. Su mensaje puede resumirse en estas palabras: "Mí Divino Hijo Jesús y Señor Nuestro está hastiado de las muchas y graves ofensas que se le infieren por tantos pecados contra la santa pureza. Le provoca desatar un diluvio de castigos...pero mi intercesión se ha interpuesto para que tenga compasión una vez mas, por eso pido en desagravio oración y penitencia. Suplico íntimamente a los sacerdotes que amonesten a los hombres para que no sigan en la liviandad. Yo regalaré mi gracia a quienes ayuden a explicar esos delitos. ¿Se nos perdonará entonces?, preguntó la vidente. La Rosa Mística contestó: "Sí, en cuanto se les deje de cometer". Y con estas palabras se alejó.
El 22 de noviembre de 1947 Pierina le preguntó a nuestra Madre: ¿qué debemos hacer para cumplir sus deseos de oración y penitencia?. Resplandeciente de bondad, contestó la Virgen:"¡Oración!". Hizo silencio unos momentos y continuó: "penitencia quiere decir, aceptar las pequeñas cruces diarias y realizar el trabajo cotidiano en espíritu de expiación". En seguida le prometió: "El 8 de diciembre, alrededor del mediodía, vendré otra vez aquí y será la hora de gracia. La hora de gracia será un acontecimiento de numerosas y grandes conversiones, almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol, tocados por la Divina Gracia, volverán a ser amantes y fieles a Dios".
Jacinta y Francisco de Fátima se aparecen con María
El 7 de diciembre de 1947 se aparece serena y majestuosa la Virgen. Llevaba un manto blanco y desde la cabeza le caía graciosamente en pliegue: un niño se lo sostenía a la derecha y una niña a la izquierda. La Madre de Dios dijo: "¡Mañana mostraré mi Inmaculado Corazón que es tan poco conocido por los hombres!". Después de un corto silencio prosiguió: "En Fátima, propagué la consagración a mi Corazón, en Bonate procuré inculcar ésta devoción en las familias cristianas (allí se había aparecido durante la segunda guerra mundial) y aquí en Montichiari, deseo implantar la devoción a Rosa Mística unida a la veneración de mi Inmaculado Corazón y deseo arraigarla especialmente en los conventos e institutos religiosos para que las almas consagradas a Dios obtengan aumento de gracia a mi maternal Corazón".
Pierina le preguntó quienes eran los niños que estaban a su lado, y nuestra Señora le explicó: "Son Jacinta y Francisco, quienes te acompañarán desde ahora en todos tus contratiempos. Ellos también tuvieron que sufrir a pesar de haber sido mucho mas pequeñitos que tú. Esto es lo que quiero de ti, sencillez y bondad a semejanza de estos niños". Extendió entonces sus brazos hacia la tierra en señal de protección y mirando al cielo exclamó: "Alabado sea el Señor" y desapareció.
Aparición del 8 de diciembre de 1947 Pierina contempló a la madre de Dios decir: ¡Yo soy la Inmaculada Concepción, yo soy María de las Gracias, esto es, la llena de Gracia, Madre de mi Divino Hijo Jesucristo!. Descendió suavemente por la escala y añadió: "Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística. Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada) se celebre la hora de la gracia en todo el mundo. Mediante ésta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente Su Misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes al Supremo Pastor de la Iglesia Católica, el Papa Pío XII, mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no puede ir a la iglesia que la realice en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias." Luego mostrándole su purísimo Corazón exclamo: "Mira este Corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios." Calló unos momentos y continuó: "Si todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este Corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación la Misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta hora de Gracia."
Notando Pierina que la resplandeciente Señora iba a alejarse, le imploró fervorosamente: "¡Oh hermosa y amada Madre de Dios, yo le doy gracias!. Bendiga a todo el mundo especialmente al Santo Padre, a los sacerdotes, religiosos y a los pecadores. Ella contestó: "Tengo preparado una sobreabundancia de gracia para todos aquellos hijos que escuchan mi voz y toman a pecho mis deseos". Con estas palabras se terminó la visión. 
Las apariciones de Fontanelli

Pierina pasó varios años en Brescia como ayudante en un convento de religiosas por orden del Obispo Diocesano, Monseñor Giacinto Tredici y el Franciscano Giustino, sacerdote de gran fama. El fue desde entonces su director espiritual.
La segunda etapa de las maravillosas apariciones de Rosa Mística comienzan en el año de 1966 en Fontanelli, un campo de Montichiari donde se halla una fuente de agua escondida en una gruta. Una vieja grada de piedra con unos diez escalones da acceso a la cueva. En febrero, mientras Pierina rezaba en su cuarto ante un altar de la Virgen, tuvo el privilegio de volverla a ver. La madre de Dios le infundió nuevo ánimo, la colmó de consuelo y alegría y le prometió para el domingo blanco, 17 de abril de 1966, su aparición en Fontanelli. Informado el Obispo de Brescia de la anunciada aparición de la Virgen, ordenó a Pierina a guardar absoluto secreto sobre el particular.
El 17 de abril de 1966 Pierina rezaba el rosario paseándose en el camino, a poca distancia de la gruta. Alrededor del mediodía, después del toque del Ángelus, se apareció la Madre de Dios y dijo: "Mi Divino Hijo Jesús con todo amor me mandó para dar un poder milagroso de curación a esta fuente.. En señal de penitencia y purificación besa, de rodillas, el peldaño superior... Ahora baja un poco más siempre de rodillas y besa otra vez el peldaño"

La vidente descendió de espalda y arrodillada y la Virgen la siguió, sus inmaculados pies descalzos eran perfectamente visibles al posarse en los escalones. Por tercera vez le mandó: "besa las gradas, y haz levantar de aquí una cruz" y señaló con la mano izquierda el punto preciso en donde debía ser colocada. "Que los enfermos y todos mis hijos pidan ante todo perdón a mi Divino Hijo. Besen con mucho amor la cruz y luego saquen agua de la fuente y beban ."
La Celestial Señora se acercó a la fuente y ordenó a Pierina: "Coge barro en las manos y luego lávate. Esto te debe mostrar cómo el pecado es lodo y suciedad en el corazón de mis hijos, pero sí se bañan con el agua de la gracia, las almas quedan purificadas y otra vez dignas de la amistad de Dios". Se inclinó, tocó con sus manos la fuente en dos lugares y prosiguió: "Es preciso que se haga conocer a todos mis hijos los deseos de mí Hijo Jesús, comunicados en 1947, y los mensajes que di en la Iglesia de Montichiari. Deseo que los enfermos y todos mis hijos acudan a esta fuente milagrosa. Tu misión está en este lugar en medio de los enfermos y de quienes necesiten de tu ayuda". En una aparición posterior la Virgen pidió a Pierina que llame a este lugar "la Fuente de la Gracia" y la Madre de Dios también dijo: "Deseo que los enfermos y todos mis hijos vengan aquí a la fuente de la Gracia".

La Virgen comenzó a elevarse hacía lo alto y abrió majestuosamente los brazos, a cuyo impulso se desplegó y extendió su manto que ocupó un espacio inmenso. Cobijadas por el manto, hacía la derecha, aparecieron la iglesia de Montichiari y la fortaleza o Castillo de María. La Madre de Dios repitió: "Deseo que los enfermos y todos mis hijos, vengan aquí a la fuente de la Gracia". Su maravillosa sonrisa fue la rúbrica de sus palabras, mientras seguía elevándose hasta perderse en el cielo.
La aparición del Castillo de María bajo el manto de Nuestra Señora tiene su razón de ser. Cuando fue puesto el Castillo en venta, personas pudientes deseaban comprarlo para hacer de él un centro nocturno nada recomendable. Monseñor Rossi, Párroco de Montichiari, se propuso impedirlo a todo trance y pidió incesantemente la ayuda de la Rosa Mística. Surgió entonces la idea de comprarlo para fines caritativos. Se dirigió a Monseñor Luigi, apóstol de la Caridad que ya había fundado en Italia varios asilos para enfermos y ancianos. Este compró el castillo y lo convirtió en un hogar para sacerdotes, ancianos y enfermos. Se estableció allí una capilla y en señaladas ocasiones se dan retiros espirituales. Monseñor Francisco Rossi afirmó: "Todo esto es para mí un milagro muy grande y visible de la Rosa Mística. La vieja fortaleza de María que estuvo a punto de convertirse en un lugar de pecado es hoy lugar de oración, reparación y caridad. Las construcciones que aparecieron al lado izquierdo, cobijadas por el manto de María, fueron la visión profética de muchas edificaciones que la fe y la caridad de las gentes han levantado en torno a la fuente milagrosa.
¡Qué hermosas semejanzas con la aparición de Lourdes!. A María le gusta el agua, Ella está siempre cerca del agua. Agua que lava los pecados, que purifica y sana almas y cuerpos. La Virgen nos ayuda en las cosas del mundo, cuando las ponemos al servicio de Dios. Ella mueve sus influencias maternales con Jesús, y consigue lo que le pedimos con un corazón sincero y una intención recta.
La Medalla de la Rosa Mística
El 19 de mayo de 1970 La Virgen María, Rosa Mística, le pidió a Pierina: haz de acuñar una medalla según este modelo: por un lado "Rosa Mística" y por el otro, "María, Madre de la Iglesia". He sido enviada por el Señor, que escogió a Montichiari para traer el don de Su amor, el don de la fuente de Gracia y el don de la medalla de mi amor maternal. Yo intervendré en la difusión de la medalla, prenda de caridad universal. Mis hijos me llevarán sobre sus corazones a todas partes y yo les prometo mi protección maternal llena de gracias, en este tiempo en que se quiere destruir la veneración que se me tributa. Esta medalla es el signo de que mis hijos están siempre conmigo que soy la Madre del Señor y Madre de la humanidad. Este es el triunfo del amor universal. La bendición del Señor y mi protección estarán siempre con aquellos que recurren a Mí.
Apariciones gloriosas
El 29 de junio de 1974 se repite esta aparición de varios años atrás (13 de enero de 1951) donde se había mostrado una puerta de luz de oro y sobre ella tres leyendas. Cada leyenda con un color diferente:
Fíat de la Creación
Fíat de la Redención
María de la Corredención
La Virgen transmite a Pierina: "Feliz el hombre que se confía a la protección de su Ángel custodio y escucha sus inspiraciones...". El 22 de julio de 1973 Pierina pregunta a la Virgen qué oraciones deberían decir, y Ella contestó: "Oración de Fe, oración de amor, oración de alabanza, oración para obtener gracias", y agregó "¡Recitad el Santo Rosario!". A continuación contesta la pregunta de por qué se había manifestado como Rosa Mística. Dice así la Virgen: "Rosa Mística no tiene en sí nada de nuevo. En Rosa Mística está simbolizado el "Fíat" de la Redención, el "Fíat" de mi colaboración. Yo soy la Inmaculada Concepción, la Madre de Jesús el Señor, la Madre de la Gracia, la Madre del Cuerpo Místico: ¡La Iglesia!". Mientras la Madre Celestial hablaba, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Después agregó: "La Gracia del Señor y Su Misericordia infinita por la Iglesia harán florecer de nuevo la Rosa Mística. Y si se escucha ésta invitación materna, Montichiari será el lugar desde el cual la luz mística se irradiará a todo el mundo. Sí, todo esto se realizará!"
El 8 de septiembre de 1974 dijo María a Pierina: "Yo soy María, la Madre de la Iglesia. Por esta Iglesia, por el Santo Padre, por los sacerdotes y por todos los hijos de la Iglesia pido oración, oración, oración, para que vuelva a los corazones el verdadero amor al Señor y a la verdadera caridad. Invocad especialmente la protección del Arcángel San Miguel, para que proteja a la Iglesia contra todos los engaños amenazantes y la defienda. En efecto, la Iglesia no se ha encontrado jamás en tanto peligro como hoy."
El mensaje de María Rosa Mística para éste mundo
Actualmente miles de imágenes de María Rosa Mística se extienden por todo nuestro planeta y con ella va su petición: Oración, sacrificio y penitencia por todas nuestras amadas almas consagradas. Cientos de imágenes de María Rosa Mística se reportan lacrimando y no es secreto tampoco que un sinnúmero de ellas, se reportan "escarchadas" para la gloria de Dios. Aquella promesa que la Virgen hiciera a Pierina sobre sus imágenes se hace una realidad cada vez más visible: "donde quiera que yo me detenga mediante esas imágenes, llevo conmigo las Gracias del Señor y el Amor de este Corazón materno." Vemos que Dios ha querido darnos a Su propia Madre una vez más, como fue al pie de la Cruz. Y María, nuestra pequeña niña de Galilea, no quiere más que salvarnos, llevarnos de nuevo a El. María es la Corredentora, la misma que en Fátima nos despertó como soldados de su pequeño ejército. Pierina fue nada más que un canal, un humilde instrumento que aceptó ponerse al servicio de Dios. ¡Admiremos a la hermosa Rosa Mística, seamos hijos orgullosos de tan admirable Mujer!
¡María Rosa Mística, ruega a Jesús por nosotros!

El significado de las escarchasEn estos tiempos en que los hombres se sienten satisfechos y alejados de aquello que los orienta y mantiene, que es mi Hijo el Señor, quiero manifestar de la manera más humilde, los mensajes que quiero entregarles y manifestarles el significado de las escarchas. Es mi corazón el que les anuncia la protección que ejerzo sobre los hijos de la luz, aquellos que han sido comprados por la sangre de mi Hijo. Por eso, la oración, el sacrificio, la reconciliación y la penitencia son las armas con las cuales van a combatir en las grandes batallas contra Satanás.

Quiero anunciarles el significado de los colores de mis escarchas:

* Las plateadas: en ellas te muestro la magnanimidad de mí corazón. Pídeme lo que quieras.
* Las doradas: en ellas anuncio que me inclino hacia el débil; voy a sanar algo espiritual, físico, psico-lógico o moral.
* Las azules: en ellas te quiero anunciar mi cercanía. Estoy contigo, estoy presente.
* Las verdes: ellas son un canto para que te abras a la esperanza. Yo actuaré en el favor de Dios. Espera en Dios.
* Las rojas: en tiempos de pruebas ofréceme un sacrificio; recuerda que te amo.
* Las transparentes: el camino de la humildad es la senda que lleva a la liberación. Sé humilde y sencillo. En esas actitudes se expresa mi corazón.
* Las aguamarinas o tornasoles: es el camino; por muy tortuoso que sea, quiero anunciarte que en ese camino estaré contigo.

A mis hijos, que han sido agraciados con mis regalos, brotados del amor que les tiene mi Hijo y que son la manifestación amorosísima del Padre, que a todos ama y cobija en su seno, les imparto la bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.

Nuestra Señora del Valle de Catamarca

Nuestra Señora del Valle de Catamarca

Catamarca, Argentina
Provincia de Catamarca, al Noroeste de la Argentina. Entre los años de 1619 y 1620 fue hallada una pequeña imagen de la Virgen en una gruta oculta en el monte agreste. El misterio rodeópor siglos  la existencia de esa imagen, que era venerada en secreto por los nativos del lugar. ¿Como llegó alli? Nunca se supo.
Este descubrimiento, al impulso de los milagros sorprendentes que se produjeron a partir de la veneración a la Madre del Verbo, suscitó el desarrollo de una advocación que perdura a través de los siglos. Hoy en día, Nuestra Señora del Valle de Catamarca configura un foco de atención de la fe del pueblo Argentino, que junto a la Virgencita de Luján y la Virgen de Itatí, hacen un conjunto que envuelve y enriquece la tradición Mariana de este pueblo.
La Argentina fue fundada desde el norte hacia el sur (partiendo desde el alto Perú), y es por eso que Catamarca fue una zona rica en tradición hispánica desde temprana época. La difícil convivencia del español con los naturales del lugar (Calchaquíes fundamentalmente) hizo que nuestra Madre Celestial decidiera tender un puente entre los pueblos, como lo hizo en Guadalupe y en tantos otros lugares de América.
Dios siempre pone en el camino de los hombres a Su Madre, para que sea Ella la que guíe a sus rebeldes hijos. Y es desde Ella que nacen las más profundas expresiones de amor a Jesús, de devoción popular que dura por siglos y siglos ¡Ese es el mayor signo que caracteriza su Presencia!
Ella fue Madre de las históricas comarcas de San Fernando del Valle de Catamarca, cuando comenzó a brillar sobre las mismas la feliz aurora del cristianismo, y más tarde en bello florecer de sus virtudes de las que hoy hace gala el noroeste de la Argentina. María fue Madre en su vida eclesial, desde el primer bautizado, desde el primer sacerdote nativo, e ilustres Obispos que por su actuación se destacaron valientemente en las páginas de la Historia Nacional.
Recomendamos a nuestros lectores ingresar a las secciones que acompañan ésta página (ver botones de acceso al inicio y al pie de esta nota) donde se narra la historia de La Virgen del Valle, así como milagros recientes que enriquecen su historia.
Volviendo los ojos a nuestra amada Mamá, pocas veces se escribió sobre Ella algo tan bello y profundo como este texto que les proponemos, obra del Poeta Don Juan Oscar Ponferrada, que transcribimos de su libro "Loor de Nuestra Señora la Virgen del Valle", publicado en 1941:
Con motivo de sus tradicionales "fiestas de diciembre" y las conmemorativas de la Coronación, que se viven por lo general en el mes de abril, de todos los ámbitos de la Patria acuden sus hijos y forman muchedumbre ante sus plantas de Reina y Madre siempre buscada.
Muchos llegan a su presencia; unos con el sabor amargo de sus lágrimas, otros con el pesado ropaje de sus dolores; pero todos animados con la esperanza de obtener su intercesión materna ante su Hijo Divino, para la solución de sus problemas.
Como a Madre le traen la dificultad de sus trabajos y lágrimas, porque Ella sabe comprenderlas. Al pie de la Cruz, sufrió con ternura infinita, y sus lágrimas silenciosas ante la Divina Voluntad, unidas al dolor de su Jesús moribundo regeneran las nuestras, a menudo egoístas y por su calidad de humanas siempre débiles y disconformes.
Ella convierte el pesar y la angustia de sus hijos mediante la fuerza de la resignación cristiana, en piedras preciosas de valor sobrenatural. Como en el trabajoso caminar en nuestra vida hay tantas espinas camino a la meta, Ella enseña a recogerlas, aceptarlas y bendecirlas con valor y ánimo esperanzado.
Ante sus plantas maternales y benditas se depositan insistentemente, afanes y esperanzas, en la seguridad de que cristalizarán en luminosas realidades a la súplica de su intercesión que hace obrar milagros. Si para escribir su portentosa y larga historia, tuviéramos que usar como letras los corazones de los devotos que de Ella recibieron protección y socorro, tantos serían que de seguro saldría una interminable narración.
Como Madre de Dios y de los hombres, en sus múltiples advocaciones, pasea sus plantas por el universo entero prodigando bondades. Pero con singular gracia y exquisita fineza las prodigó y las prodiga en este Valle de Catamarca, y los frutos son de vida espiritual y material lozanos y prometedores.
La serie ininterrumpida de sus portentos va ornando de luz y de fe los siglos que transcurren, desde que quiso entrar y vivir en nuestro Valle con el título de Madre.

Cómo Se Encontró la Imagen

Lo que pasamos a narrar, luego de cuidadosa información documental, aconteció entre 1619 a 1620. Corrían las horas de un avanzado atardecer que caía apacible sobre las lomadas de Choya.

Un indio, de los jornalizados, al servicio del vizcaíno Don Manuel de Salazar, Comisario de los Nativos y Juez para los españoles, andaba por aquellos ásperos parajes, recogiendo alguna majada para llevarla de vuelta a los corrales, para librar a las cabras u ovejas del puma hambriento o de zorros que atacaban a las crías pequeñas.

Cuando en el silencio de la tarde, el indio percibe voces apagadas y un rumor de pisadas en la arena movediza y cálida de la estrecha quebrada que corría en la hondonada. El instinto de su raza lo impulsa y se oculta atisbando entre "tuscas" y punzantes “chaguares". En verdad que era incómodo el improvisado escondite; pero no le importaba pues la posición satisfacía el de espiar sin ser descubierto.


Allí espera con paciencia hasta que ve aproximarse y luego pasar un reducido grupo de indiecitas. Caminaban recelosas como temiendo que alguien las sorprendiera. Iban conversando y el rumor bajo y cadencioso de sus voces, mitad kakan, mitad castellano se mezclaba con el susurro del viento. El indio no pudo comprender lo que decían pero algo muy importante las llevaba por aquellos lugares. A las últimas luces del día, vio que llevaban lamparillas listas para ser encendidas y algunas vistosas y fragantes flores de la montaña.

En aquellas horas le fue imposible ver más y tampoco quiso seguirlas; pero su espíritu se turbó. Sin saber porqué, con una gran curiosidad, no sabía explicarse lo qué sentía. Luego emprendió el regreso a los ranchos de Choya a donde fuera enviado por su señor desde el pueblo de Motimo (hoy San Isidro) lugar en que habitualmente residía el Administrador del Valle.

Al despuntar el alba del día siguiente, retornó a sus tareas y lo visto la tarde anterior volvió a preocuparlo por lo que regresó afanoso hacia aquellos parajes. Pronto dio con las huellas. Unas pocas, frescas; las más, ya de cierto tiempo. La pericia que caracterizaba a estos hombres en el arte de rastrear, le facilitó seguirlas sin desviarse un ápice. Mientras recorría el sendero, silencioso y tenaz en su empeño, iba comprendiendo que ese camino era muy transitado.

Contando desde el pueblo de Choya, habría caminado unos cinco kilómetros, remontó la quebrada como unas quince cuadras, cuando de pronto apareció, en una pendiente muy inclinada y a unos siete metros de altura, un nicho de piedra bastante disimulado entre garabatos y chaguares pero al que podía llegar con relativa facilidad. Hacía aquel lugar se dirigía el frecuentado sendero. Lleno de asombro continuó investigando y vio cómo, al pie del nicho y su pendiente, había ramas quebradas y hasta espacios bien talados donde evidentemente habían encendido fogatas e incluso bailado sus hermanos las tradicionales danzas tribales. Por otras cuidadosas observaciones vio rústicos asientos, restos de pequeños "fogones" y llegó a la conclusión de que la mayoría de sus hermanos choyanos acostumbraban reunirse en aquel lugar de modo un tanto secreto.


El Hallazgo 

El indio se propuso entonces, ver qué significaba aquello. Su afán por descubrir el misterio le hizo trepar cautelosamente hasta el mismo nicho y a su entrada quedó como clavado por lo tan imprevisto y hermoso que veía.
Allá al fondo de la gruta se descubría una Imagen de la Santísima Virgen María, era pequeñita, pero muy linda, era como algunas que había visto en casas de los españoles. Esta era de rostro morenito y tenía las manos juntas. Lo atraía misteriosamente y allí se quedó contemplándola por mucho tiempo.
Cerca de la Imagen, se advertían muchas candilejas todas apagadas y algunas semiocultas por la abundante y fina arena que el viento iba juntando entre las piedras.
De esto, pasaron seguramente algunas semanas, quizá hasta meses, cuando el indio seguro ya de su descubrimiento, se determinó a dar cuenta del mismo, a su amo. Un día se le acercó y le narró todo.


El indio humilde y manso, afirmaba que no mentía, que había visto muy repetidas veces la pequeña imagen. Que allí estaba entre las piedras y era morenita como los indios y por eso también la querían.

La Gruta
La gruta en que fuera encontrada la Imagen de la Santísima Virgen María, por el indio cristiano al servicio de Don Manuel de Salazar, se encuentra en las primeras estribaciones de las serranías de las serranías del Ambato. Dista unos siete kilómetros de la Ciudad Capital de la Provincia de Catamarca, hacia el norte.
Actualmente, el histórico y venerado lugar donde nos consta que se encontró la Sagrada Imagen, está protegido por un templete al que se llega a través de una hermosa escalinata de piedra de la zona.

La gruta de la Virgen es un lugar muy visitado por devotos de la Virgen María, catamarqueños, turistas y peregrinos. En los días de “Las Fiestas de la Virgen” (diciembre y abril o mayo) y durante el año se ofician los Misterios divinos de la Santísima Eucaristía.
Salazar Lleva la  Imagen a Su Casa
¿Cómo había ido a parar en aquellos lugares una imagen de la Virgen María? Ella, Reina de la Luz y de la Gloria, con su Imagen siempre hermosa y venerada en la tierra, ¿no sería causa de que los nativos volvieran a sus antiguas idolatrías? Por ello, decidió cerciorarse personalmente de la veracidad de aquel extraño relato, yendo al lugar descrito por el indio.
Se dirige con el nativo al lugar y nicho mencionados. Cuando los choyanos se enteraron que el Administrador del Valle venía en dirección a la gruta, entonces comenzaron a reunirse apresuradamente.
No sabía porqué, pero aquella Imagen, morena como sus rostros, pequeñita y humilde como sus vidas ignorantes y sencillas, parecía volverlos dichosos y fuertes en aquellos años de opresión y dura servidumbre. Ante Ella, los pesados afanes de la jornada se diluían en el sabor de una esperanza que no alcanzaban a comprender, por eso no permitirían que se la llevasen. No tenían armas y en caso de tenerlas, no hubieran sido capaces de utilizarlas ante aquel nicho lleno de luz para sus almas. Pero tenían sí, y sabrían manejar, la súplica de sus varones, las lágrimas de sus mujeres y hasta el rogar de los pequeños.
Y llegó Salazar hacia el anochecer con el fin de sorprenderlos en lo que él imaginaba, desenfreno y desorden. Nada de eso. Sí un silencio expectante y completo y verdadero recogimiento.
Al llegar el Administrador del Valle, trepa con el indio hasta la entrada de la gruta, y la encuentra tal cual su servidor se la había descrito. No cabía duda; era la Imagen de la Reina del Cielo, soberana en su advocación de la Pura y Limpia Concepción.
De inmediato dispone no dejar un momento más la Imagen en aquella agreste y desolada cueva. Y del modo más amable pero firme manifiesta a los presentes que la llevará consigo a sus “heredades” de Motimo. Los indios comienzan a expresar quedadamente su descontento y dicen a media voz: “Si es nuestra, nosotros la queremos. Ella nos cuida, siempre nos defiende”, Salazar insiste en su determinación lo que acentúa la resistencia de los indios, comienzan las lágrimas y los ruegos, pero el español se mantiene firme; y allí mismo, tomándola delicadamente en sus manos, la lleva reverente a su casa.

Con una pena muy honda en sus corazones, vieron los nativos pobladores de Choya, alejarse de su gruta aquella Imagen que hasta entonces (y no sabemos desde cuando) había constituido para ellos un imán misterioso, pues los atraía y los mantenía reunidos alegres y distraídos de sus duros afanes, sin la necesidad de la embriagadora chicha con todas sus terribles y destructoras consecuencias.
La vieron irse, llevada por el español, mas no se sintieron despojados de modo definitivo, por lo que se calmaron pronto. Es que Dios obra en las mentes y en los corazones de sus hijos siempre con infinita sabiduría y bondad. Así, en el silencio de sus mentes sencillas, les enseñó que aquella era una Imagen de la que es Madre de todos, que seguiría siendo Madre de ellos, aun, permaneciendo entre los españoles.
La Imagen Vuelve a la Gruta


Salazar, lleva la Imagen a su casa y le construye una humilde repisa donde la ubica, quedando a buen recaudo. Los miembros de la familia y sus allegados rivalizarían con Don Manuel en adornarla con hermosas flores, sin descuidar los cirios encendidos al caer de la tarde de los sábados, cuando reunidos todos rezarían devotos el Santo Rosario.

La Madre del Valle no desdeñaba el amor profundo y sincero del piadoso Salazar. Más no quería dejar de ser la protectora general de todo un Valle, y con el correr de los años de toda una extensa región.

¡Maravilloso! Según numerosas declaraciones aseguradas con juramentos de múltiples testigos, este deseo de la Madre del Cielo se puso de manifiesto con el primer hecho portentoso conocido en el Valle.

Salazar, al amanecer de un día de tantos, como acostumbraba hacerlo, antes de comenzar sus faenas, se llega a visitar a la “Madrecita Morena” que reinaba en su casa desde una repisa. Pero no la encuentra. Al preguntarle a su esposa, Beatriz, tampoco sabe cosa alguna. La noche anterior (asegura) estaba la imagen en su repisa y no sabía que hubiera entrado persona alguna a la casa.

Desconfiando del indio a su servicio, lo llama y un tanto apremiante lo interroga averiguándole acerca del paradero de la Imagen. Pero el indio asegura que él ignora totalmente de lo que se le pregunta. Pero dice claramente que él también la vio por la noche en la repisa. Por lo que a su vez pregunta con voz temblorosa y hasta desconsolada: “La Mamá Achachita ... ¿no está?

A todo esto, ya entrada la mañana, el Administrador del Valle, dejándolo todo, sigue buscando la Imagen ya entre los amigos, ya entre vecinos más alejados. Olvida así, todas sus tareas administrativas, de gobierno y labranzas para buscar la Sagrada Imagen por todas partes.

¿Estaría de nuevo en su gruta? ¿Porqué no buscarla allí? ¿A lo mejor, algún indio audaz habría entrado de noche a su casa, llevándosela a pedido de los nativos pobladores de Choya? 

Pero esto, era poco menos que imposible. Nadie, y menos un aborigen o nativo de la zona, podía entrar al poblado en ninguna hora del día o de la noche, sin ser reconocido y controlado severamente. La vigilancia era estricta y los procedimientos a veces muy duros.

Sin embargo, se dirige a la gruta y llegando al lugar trepa decididamente hasta el mismo sitio del que sacara la imagen... y ¡Oh prodigio! Allí estaba, tal cual la viera la primera vez. Pero ahora sin flores, ni cirios. No había signo alguno, ni rastros de pisadas humanas que dijeran que alguien hubiera estado allí antes que él.
Apresuradamente la levanta con infinito cuidado, como si fuera algo vivo y muy delicado, la acaricia con sus manos de labriego, besa reverente las manitas juntas y se la lleva gozoso y precavido como cuando se carga un niño pequeño.
Llegado a la población y a la casa, la coloca en su sitio; y día y noche multiplica la vigilancia. Pero todo fue inútil. Varias veces tuvo que viajar a la gruta de Choya a “capturar a la Fugitiva” y traerla de nuevo a su casa, no sin regaños como saben hacerlo los corazones enamorados.

Es que la Virgen del Valle era también Madre de aquellos pobrecitos que le habían ofrendado sus luminarias de amarilla y blanda cera, las fogatas de sus agrios chaguares, junto al dulce amor de sus corazones sencillos, humildes y por eso buenos.

Primer Templo en Honor de la Virgen del Valle

El suceso extraordinario de que la Imagen volvía a su gruta, sin poderse dar explicación satisfactoria de cómo ocurría, comenzó a despertar lógica atención y a reunir gran cantidad de personas en la casa del colono vizcaíno que no solamente oraban, sino preguntaban de continuo sobre lo que estaba ocurriendo.
De este modo, en la humilde casa de Salazar, la modesta imagen de la Virgen comenzó a transformarse en centro obligado de un auténtico culto mariano.
Es lógico pensar que, al ver Salazar y los demás vecinos el auge que iba tomando esta devoción mariana comprendieran perfectamente que debían dar solución al problema del espacio para las reuniones de culto privado que se realizaban ya con frecuencia. A esta Reina y Madre le hacía falta un lugar más amplio y un trono más adecuado al reinado espiritual que comenzaba a extenderse por la región.
Según las declaraciones juradas de diversos testigos, que sabían por tradición transmitida cuidadosamente de generación en generación, se llevó en andas y con gran solemnidad la Virgencita Morena desde la casa del vizcaíno a la flamante capilla que le dedicaba su pueblo.


La Imagen fue luego trasladada a la primera Iglesia Matriz y finalmente a su ubicación actual.


La imagen

Al describir la Sagrada e Histórica Imagen de la Pura y Limpia Concepción, ya desde 1645, bajo la advocación de Virgen del Valle, nos remitimos a cómo la vio en su tiempo (y que salvo pequeñísimos detalles, se conserva hoy en día) el máximo historiador de Catamarca y de esta portentosa Imagen, el erudito sacerdote lourdista Antonio Larrouy.

“La muy venerada estatuita de Nuestra Señora del Valle representa a la Virgen Santísima en el misterio de su Concepción Inmaculada; de pie, la media luna bajo sus plantas, las manos juntas ante el pecho, mirando al cielo sonriente.
En conformidad con una antigua costumbre española, la Imagen fue vestida desde los principios y vestida ha quedado siempre. En la actualidad, encerrada en una vitrina o urna como se dice comúnmente, está envuelta en amplios y lujosos paramentos.

Las vestiduras constan de túnica blanca y largo velo azul. No dejan visible más que el óvalo del rostro y las manos que sobresalen de una hendidura de la túnica y ocultan un conjunto formado por tres piezas distintas: un pedestal de 24 centímetros de alto; una peana de 10 centímetros y la Imagen propiamente dicha que mide 42 centímetros desde la cabeza hasta los pies.


 
La Imagen Hoy

El visitante que llega hasta su urna se siente cohibido, anonadado. La contempla, vestida con magníficos ropajes. Una rica túnica blanca, habla en Ella de las celestiales esperanzas de las almas que la aman; el bello manto azul recamado de oro y piedras preciosas dice del amor y gratitud de todos sus hijos.
Allí está, con su presencia bendecida homenajeada de continuo por los humildes y también por los grandes de la Patria y fuera de ella. Se la ve, sólo descubierto el rostro y con las manitas juntas, y es para nosotros Nuestra Madre.

Coronación de la Imagen

Pío IX impuso las normas y costumbres para que el Capítulo Vaticano pudiera delegar en dignatarios eclesiásticos la facultad de coronar imágenes de la Santísima Virgen, que por su antigüedad y culto u origen maravilloso, junto a hechos extraordinarios y repetidos, hubieran dado fama a sus Santuarios.
Por decreto Vaticano de 1889 se concede la coronación de la Imagen de la Virgen del Valle de Catamarca en virtud de los innumerables prodigios que realizó en toda la región del noroeste argentino.


Prodigios que Dios Nuestro Señor obró por intercesión de la Virgen del Valle


A continuación se narran algunos de los innumerables milagros que Dios obrara por intercesión poderosa y maternal de la Virgen del Valle, desde hace cuatro centurias, a favor de los hijos de este Valle y de muchos kilómetros a la redonda.
Cual se revivieran con intenso colorido los pasajes bíblicos, aquí también junto a la Imagen de Nuestra Reina y Señora del Valle, muchos ciegos vieron la luz –porque creyeron o se curaron- muchos tullidos y enfermos de nuevo gozaron de la salud de sus cuerpos o paz en sus espíritus. Y hasta resurrecciones y hechos de relieve verdaderamente maravillosos llenaron los valles y las montañas con sus ecos de júbilo y santo regocijo.


Resucita al niño Juan Alonso Moreno Gordillo

Ocho, muy calificados testigos declararon bajo juramento, lo que sabían de dos casos extraordinarios.

Don Ignacio Moreno Gordillo, conocido y respetado vecino de Santa Cruz (actual distrito del mismo nombre en el Departamento de Valle Viejo) vivía en sus posesiones rodeado de cierto bienestar, pero sumamente afligido pues de sus dos hijos había perdido uno y he aquí que un día se enferma gravemente el segundo. Don Ignacio y sus vecinos ponen gran empeño y atención en buscar medicamentos y proporcionarle cuidados; mas, todo viene a ser inútil pues el niño falleció poco después. Sus padres, abrumados por la desgracia cargaron con el cuerpo del pequeño y emprendieron rumbo a la ciudad del Valle para depositarlo a los pies de la Virgen con la confianza de que ella intercedería para volverlo a la vida... debía resucitar.

Mientras caminaban hicieron la formal promesa de que si vivía lo consagrarían a su exclusivo servicio como sacerdote y capellán del Santuario.
Llegan por fin a la ciudad cansados y llenos de polvo; el cuerpo del pequeño difunto ya estaba endureciéndose.

Al tenerse conocimiento del suceso y el arribo de los dolientes peregrinos, al templo de la Virgen del Valle llegaron también hasta él algunos vecinos. Se les proporciona la forma de llegar hasta los pies de la portentosa Imagen donde depositan el cuerpecillo ya rígido. Y ¡Oh bondad maternal! El cadáver se mueve, se anima, el niño de nuevo vive. Los padres, con el corazón lleno de luz y gozo, sacan vivo a su pequeño; al que llevaran cadáver, en medio de la pública admiración.

Cuando el niño creció sus padres lo enviaron a la Universidad de Córdoba. Estando en aquellos estudios sintió Juan Alonso (así se llamaba el agraciado de la Virgen) cierta inclinación al estado religioso, por lo que pidió permiso a sus padres para ingresar en una Congregación Religiosa; ellos al tener noticias de su determinación, se entristecieron pues se frustraba lo que habían prometido a la Santísima Virgen del Valle: íntegra consagración a su culto y servicio como sacerdote secular. Por lo que demoran algún tiempo en dar su consentimiento y así vino a ocurrir un nuevo prodigio.

Cierto día, el joven estudiante advierte molestias en los ojos; busca curación, pero el mal aumenta y la vista disminuye. Siguen los médicos administrándole medicamentos pero no obstante el mal progresa hasta dejarlo completamente ciego.  No obstante el resultado negativo los facultativos no cejan en su intento de volverlo a su estado normal. Pero al fin, el afligido paciente llega a la conclusión de que todo sería inútil. Y lleno de profunda angustia por su inesperada desgracia, piensa en su futuro lleno de sombras... en sus padres... Y recuerda que muchas veces le habían dicho que él estaba consagrado al servicio de Nuestra Señora del Valle. ¿No querría ahora la Buena Madre del Cielo, manifestarle con esto que no era el estado religioso (conventual) lo que convenía sino que debía ordenarse de sacerdote secular y prestar servicios en su iglesia de Catamarca, conforme la promesa de sus padres?
Pide entonces fervorosamente a la Virgen del Valle que lo cure de la ceguera prometiéndole ser su sacerdote y capellán. Y la Santa Madre escuchó piadosa su ruego, como había escuchado a sus piadosos y atribulados progenitores. Pues sin aplicarse después ninguna medicina, recuperó la vista, contra la general opinión anterior de los médicos y su posterior asombrada constatación.
Luego, se ordenó sacerdote libérrimo y gozosamente y mientras cumplía la promesa vino a ser el Presbítero Dr. Juan Alonso Moreno Gordillo, que se desempeñó como Cura Rector propietario de la Iglesia Matriz de Catamarca, cargo que desempeñó hasta morir.

Una Conversión


Estaba un día Don Bernabé Correa y Navarro descansando en su domicilio, cuando recibió inesperadamente la visita de un viejo amigo. Muy a menudo habían tenido acaloradas discusiones porque Don Bernabé era hombre que vivía conforme a la moral cristiana y por el contrario su amigo era muy diferente y se portaba como persona de torcidas costumbres y vida disoluta. Era “vox populi” que tal señor, no creía ni en Dios ni en el diablo y así obraba en consecuencia.
Pero en aquel día que llegaba a la casa y familia del Señor Correa Navarro se lo vio con porte respetuoso y hasta con humildes maneras, se lo notaba cambiado en su manera de ser altiva y orgullosa.


Vengo, Don Bernabé –le dijo preocupado- a contarle algo muy interesante. Usted, que es tan buen hijo de la Virgen del Valle, podrá hacer público en su honor cuanto yo le diga.

Ambos se ubicaron despaciosamente, rodeándoles en un amplio aposento, ese sosiego propio de nuestras antiguas casonas coloniales.
-Cuando se publica algo relacionado con la Madre del Valle –dijo Don Bernabé- se hace con el nombre y apellido del beneficiado.
-En este caso no quisiera que salga a relucir mi pobre persona.
-¿Por qué quiere ocultar su nombre?
-Porque tiene demasiado barro, para mezclarlo con el nombre purísimo de la Santa Virgen –agregó con precipitación el visitante, mientras gruesas y silenciosas lágrimas rodaban por sus demacradas mejillas. Luego comenzó a narrar en susurro una especie de síntesis de su vida.

Era mi existencia –decía- como una bolsa enorme de vicios y podredumbre. Mi vida, solamente podía tener un lamentable fin: el infierno.
Dios es misericordioso –intervino Don Bernabé- y su Santa Madre la Virgen María, siempre pide por sus hijos más necesitados.
Es sin duda lo que me preservó del infierno –aseguró-, sin duda la intercesión de la Madre Santísima del Valle es la que me da la gracia de estas lágrimas y de este arrepentimiento.

Se acomodó de nuevo en el sillón frailero en que estaba casi relajado y contó: “Llegué un día no sé cómo a conocer la miseria moral en que me hallaba sumergido. Una noche sentí sobre los techos de mi casa un desmedido tropel. No había animal capaz de producirlo semejante. Después de tantos años, pensé que podía haber Dios y que estaría airado por mi conducta. Parecía una legión de demonios bailando sobre los techos alegrándose de antemano por mi ruina. Y esto no ocurrió sólo aquella noche, sino otras muchas que le siguieron. Tanto que aquel fragor y fatídico tropel se repitió innumerables veces sobre mi casa.
El hombre se ponía lívido y nuevamente inquieto al recuerdo de sus desventuras. Don Bernabé, buen amigo, trató de alentarlo con sus buenas razones y el converso continuó: “Decidí ir a la Iglesia Matriz. A pesar de mi mala vida e incredulidad, tenía como una necesidad de ver la portentosa Imagen de la Virgen del Valle, por lo que sorteando toda clase de aprehensiones, fui y allí estuve desde temprano casi toda la tarde. No sabía qué hacer. Pues, había olvidado totalmente las oraciones aprendidas en mi infancia. Me juzgaba indigno de la misericordia de Dios. Oí entonces, sobre el techo de la Matriz, los mismos pavorosos tropeles que me tenían aterrado y mi ánimo se turbó aún más. El demonio –me dije- quiere arrancarme incluso del mismo lugar sagrado en que me encuentro.
Gruesas gotas de transpiración corrían por su rostro ensombrecido al evocar aquellas horas angustiosas.

¿Trató de huir? –interrogó Don Bernabé-.
Verá Usted –respondió: silencioso y desapercibido de todos, medio oculto me quedé allí ya con el templo en completa oscuridad, pese a mi sobresalto. Pero entonces fue cuando comencé a pedir a la Santa Virgen que me ayudara. Estaban dando las campanadas del Angelus, no había persona alguna en el templo y la Imagen de la Virgen me pareció que había comenzado a iluminarse. Sí. Para mí estaba iluminada. Y en aquel momento penetró en mi espíritu como una luz vivísima que iluminó toda mi vida y pude arrepentirme de todo el mal que había hecho en todos mis días. Una absoluta serenidad se apoderó de mí, de todo mi ser. Parecía que estaba naciendo, que había nacido de nuevo. Y en efecto –concluyó con tono firme y convencido- he nacido a una nueva vida de cristiano verdadero. Al día siguiente hice una gran confesión sacramental con el sacerdote, que sin yo merecerlo, era amigo y más de una vez mi protector.

Vinieron entonces otras personas en busca de Don Bernabé Correa y Navarro y así ambos se pusieron de pie. Mientras el converso se despedía dijo: “La Virgen del Valle mi buen Señor amigo, me devolvió la dignidad de mi vida tornándome al camino del bien.”


La Indiecita Bailarina

Era por el año 1764 cuando ya la fama de los prodigios que se realizaban en Catamarca viajaba por los llanos y las montañas de la provincia y llegaban a distantes provincias argentinas.

De distintos puntos del suelo patrio acudían confiados para expresarle gratitud y pedirle nuevos favores. Sus festividades eran ya grandiosas y los piadosos romeros venidos de lejos como los habitantes de la ciudad del Valle, rivalizaban en los modos de agasajarla. Las expresiones de sus almas sencillas y agradecidas no tenían límites. Desbordaban sus corazones en plegarias y cánticos y hasta se sucedían danzas típicas ante la imagen de la Celestial Señora. De tal modo en la Ciudad del Valle, se evocaban las bíblicas danzas del Rey Poeta frente al Arca de la Alianza en el Antiguo Testamento.

Los indios cristianos eran los más expresivos y animosos en sus manifestaciones de alegría y gratitud.

Por aquel año preparaban para el final de las fiestas a delicadas y sencillas bailarinas para que honraran a la Santa Madre del Valle con sus danzas primitivas.
Iban terminando ya las fiestas, cuando una tarde Don Francisco Mercado y Reinoso, Cura Interino que había sido de los naturales y a la sazón era comisario, recibió la visita de una delegación de indios.

Venían a consultarle diversos problemas relacionados con el final de las fiestas. Le traían a solucionar uno de especial importancia para ellos.
¿Recuerda Su Merced Don Francisco –dijo reverente uno- a la indiecita doncella que tan bien bailaba ante la Virgen el año pasado?
Si –contestó el Cura-. ¿Dónde está? ¿Por qué no viene ahora?
Está tullida de ambas piernas –fue la triste respuesta- no puede moverse y sufre mucho.

El jefe de la delegación explicó entonces que la indiecita, a pesar de encontrarse postrada, pidió insistentemente ir a la procesión, asegurando que podría danzar de alguna manera si la llevaban, porque la Virgen la curaría estando en su presencia. Y que lloraba con desconsuelo y desesperanza cuando le decían que no debía ir, porque así no servía a la Virgen.

La Delegación sólo pedía entonces que Don Francisco Mercado y Reinoso a quien tanto querían y respetaban los indios, enviara un mensaje a la indiecita para que no intentara salir de la casa  y se aquietara y sosegara en sus empeños.
Pero el piadoso y comprensivo Don Francisco pensó y dispuso las cosas de otra manera. “¿No ven –dijo con tono paternal y cariñoso- que ese desconsuelo y afán no significan otra cosa que el deseo de ver a la Santa Virgen Nuestra Madre del Valle? Su insistencia es fruto de su devoción y su fe”. Los indios lo miraban atentos y con evidentes gestos de aprobación. “Vístanla ustedes –continuó diciendo el sacerdote- y traten de hacerla llegar a la iglesia.” Y con esas palabras los despachó afectuoso. La Delegación india partió de inmediato con muestras indescriptibles de alegría.
Grande fue el contento de la piadosa indiecita cuando supo la determinación, más aún, la orden de Don Francisco. Pues había dicho: “Vístanla Ustedes...”
Trajeada con ropas de vistosos colores y resplandeciendo el rostro con intensa alegría que los demás no se explicaban, llegó a la Iglesia en brazos de sus familiares. Todos cuanto estaban cerca y podían verla, experimentaban por ella lástima y ternura por lo imposibilitada que se encontraba. Su parálisis era irreversible.

Pero la Madre del Valle, había dispuesto premiar la fe de su bailarina del año anterior y allí mismo se realizó el prodigio.

A pedido de la ex bailarina, la habían dejado en el suelo entre las doncellas danzarinas que debían bailar en honor de la Santa Imagen, ese año.
En medio del asombro de todos, cuando la Madre del Valle salió de su templo en las andas engalanadas, repentinamente la indiecita enferma se puso de pie y comenzó a danzar con gracia y galanura que las otras danzantes no pudieron igualar.
De allí, quedó completamente curada sin volver a sentir desde entonces indicios siquiera del terrible mal.


Testimonios Recientes

La Virgen del Valle protege el Valle de San Fernando
El 23 de Noviembre de 1977, un terremoto destruyó la localidad sanjuanina de Caucete, matando alrededor de 100 personas y destruyendo no menos de diez mil viviendas. Las imágenes del drama sanjuanino además de conmover al país, sensibilizaron a todas las poblaciones del norte donde los movimientos sísmicos se producen con cierta regularidad. Unos meses después en Catamarca se produjo un temblor que sacudió la ciudad, en este hecho nadie salió herido y ni siquiera hubo daños materiales, pero lo misterioso y particular de aquella  jornada fue el efecto de un derrumbe en la ladera del cerro Ancasti, el cual mira hacia la Ciudad Capital, en el se podía apreciar con nitidez la Imagen de la Madre del Valle, una silueta inconfundible que se formó con el contraste de la tierra desprendida y la parte que había quedado intacta. 
Este fenómeno se trata para los devotos de la imagen más grande que se haya formado de la Virgen Morena y una nueva muestra de su protección y cariño. 
Pero veamos una situación más reciente, el terremoto ocurrido en setiembre del año 2004. Durante una jornada que transcurría normalmente en el Valle, comenzó a temblar y crujir la tierra... Se estaba produciendo un terremoto de grado 6.5 en la escala de Richter. La gente salió conmocionada a las calles ya que fue el terremoto más fuerte del que se tenga memoria en muchos años y llegó a sentirse en varias regiones no sísmicas de Argentina como el noroeste y el centro del país. El epicentro fue tan sólo a unos 25 km de la Capital. Las consecuencias podrían haber sido catastróficas, ya que la mayoría de los edificios de la ciudad no tiene estructura antisísmica y son innumerables los viejos edificios de adobe asentados en argamasa de barro. Otra vez, la Virgen Morena con su intercesión prodigiosa protegió a los habitantes del Valle. No hubo que lamentar muertes ni daños materiales importantes.


La Virgen y la Eucaristía

Este es un testimonio narrado por la Sra. Cristina de Navarreta, residente de la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca.
Esta es la narración de otro portento realizado por Nuestra Señora del Valle. El Sr. Roque Navarreta, de La Suerte, departamento La Paz de la Provincia de Catamarca es un agricultor sencillo, sin grandes conocimientos librescos. Lleva una vida ordinaria, con la rutina típica de la tranquila Catamarca hasta que un día comenzó a tener problemas de salud, comenzó a orinar sangre. Preocupados por este aviso de su organismo, sus hijos lo llevaron a la ciudad de Córdoba, como es costumbre entre los catamarqueños cuando requieren asistencia médica de cierta complejidad, y con mayor razón aún ya que La Suerte es cercano al límite con esa provincia. Una vez en el Hospital, es sometido a análisis y una operación, de la que resultó un diagnóstico de un virus que le estaba atacando los riñones. Como única alternativa le dijeron que debía someterse a diálisis día por medio con urgencia. Cuando estaban por comenzar con el tratamiento, Roque plantea que se iba a ir “cerca de la Virgencita del Valle, porque sé que Ella me va a sanar”. Tomada esta decisión respaldada con tamaña fe, se trasladó a San Fernando del Valle de Catamarca, a la casa de una prima. Ya en la capital de esta provincia los médicos ordenan una serie de análisis el día martes. La Sra. Cristina de Navarreta (que brinda este testimonio), cuñada de Roque, ex-maestra y directora de escuela, catequista y auxiliar en la Parroquia Nuestro Señor del Milagro en Choya lo invita a participar de la Santa Misa ya que había pedido por la salud de Roque en las intenciones de las misas anteriores. Dado que acepta, ese domingo su hermano lo busca y va al templo del barrio de Choya.


El Milagro Eucarístico

Dado que luego del terremoto que recientemente sacudió Catamarca la estructura del templo quedó insegura, se celebra misa en un aula de una escuela de la zona. Luego de la consagración, el sacerdote Pbro. San Nicolás, realizó la genuflexión y entonces se produjo un hecho portentoso, tan tremendamente sorprendente que tanto el sacerdote como los fieles que asistían a misa en el improvisado templo quedaron sin reacción. De la patena se elevó el Hostión y se colocó en posición vertical, como si una mano invisible lo sostuviese, se estabilizó a la altura del hombro de una persona y se dirigió hacia el corredor central que se había formado por la disposición de las sillas, llegó hasta la tercera o cuarta fila, giró, se dirigió hacia dónde estaba Roque por atrás de él, pasó por su costado y luego descendió hasta su pie derecho. En ese momento, Roque sintió que lo tocaron. Su hermano atinó a levantar el Hostión y se lo acercó al sacerdote. A pesar de que la Forma había sido partida en el momento de la consagración, los asistentes la vieron completa mientras se desplazaba por el aire. Terminada la misa, lo acercaron al sacerdote, quien lo bendijo en modo especial, ya que sabía que se trataba de la persona por quien se pedía en misas anteriores.


La sanación del cuerpo

Ese martes de octubre se retiraron los análisis, y el médico pudo constatar… que no tenía rastros de la colonia de virus en su organismo. Roque se fue recuperando de los efectos de la enfermedad paulatinamente y al día de hoy está completamente curado.
Para refrendar las bondades de la Intercesión de Nuestra Madre del Valle, transcribo la oración que identifica a la parroquia de Nuestro Señor del Milagro:


Oración del Señor del Milagro

OH! Mi Divino Jesucristo que habéis elegido la morada de Choya,
vecindad sagrada de la gruta en que apareció la Imagen de la Virgen del Valle,  Nuestra excelsa Madre, 
como para reforzar y asegurar a tus fieles devotos los esplendores de vuestras gracias, 
escuchad desde esa Santa Cruz, en que os encontráis pendiente, nuestros ruegos,
en los que te pedimos la salvación de nuestras almas y la salud de nuestro cuerpo.
Amén.


Epílogo

Para los que tuvimos la suerte de compartir la vida en este bendito Valle cuyos paisajes tienen asombrosos paralelismos con la Palestina de Nuestro Señor Jesucristo, sabemos que los prodigios se suceden frecuente e ininterrumpidamente, como un rosario de bendiciones que la Madre sabe prodigar a los afligidos que le piden con verdadera fe.

Acto de Consagración a
nuestra Señora del Valle 
Postrado humildemente a tus pies, 
¡Oh Virgen Santísima del Valle! 
vengo, a pesar de mi indignidad, 
a elegirte por Madre, abogada y protectora, 
ante Jesús, tu Hijo divino, 
para amarte, honrarte y servirte fielmente 
todos los días de mi vida.  
Alcánzame de Jesús 
un vivo horror al pecado; 
la gracia de vivir y morir 
en la fe más viva, 
en la esperanza más firme, 
en la caridad más ardiente y generosa.  
¡Oh Virgen del Valle! 
Dame el consuelo  
de que en la hora de mi muerte, 
entregue mi alma en tus manos, 
y sea conducido por ti 
a la gloriosa inmortalidad. 
Amén